El motor funciona correctamente, engranamos la marcha, aumentamos las revoluciones… pero el yate no avanza. Una de las posibles causas es la pérdida de la hélice.
No es un incidente frecuente, pero tampoco es algo excepcional. El principal problema es que, a posteriori, normalmente no es posible determinar con certeza su causa y, al mismo tiempo, puede dar lugar a situaciones peligrosas.

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